Nuestro ideario o carácter propio está inspirado en el humanismo cristiano, en el rico pensamiento de San Agustín y en una tradición pedagógica de muchos siglos.

Nos declaramos colegio católico y ofrecemos un estilo agustiniano de educación para que todos los que estén interesados lo construyan junto a nosotros.

Nos distinguimos por crear un ambiente de comunidad animado por el espíritu evangélico de libertad, justicia y caridad.


Nuestra experiencia educativa nos permite ofrecer a la sociedad una educación con la que los alumnos perfeccionen todas sus potencialidades, un sistema de coeducación, una gestión participada por toda la comunidad y una calidad educativa inspirada en los valores agustinianos.

Optar por nuestro Colegio significa que padres, alumnos, profesores y personal colaborador comparten nuestros valores.


INTERIORIDAD: fomentando un ambiente que ayude a la reflexión, para que el alumno construya desde dentro el desarrollo de su personalidad.

SABIDURÍA: ofreciendo a todos los conocimientos de la ciencia, la riqueza de la virtud y el mensaje de la fe.

LIBERTAD: orientando a cada estudiante a descubrir sus cualidades individuales, perfeccionarlas y ejercerlas responsablemente en el cumplimiento de su propio deber, en solidaridad con el bien común y con respeto y tolerancia a los demás.

VERDAD: estimulando el hábito de la investigación y la búsqueda inquieta de la VERDAD TRASCENDENTE.

AMISTAD: ayudando a los alumnos a integrarse socialmente y a realizar el consejo de San Agustín: «En la vida ten amigos. ¡Búscalos!»

AMOR: viviendo las interacciones educador-educando en un clima de acogida, alegría y espíritu democrático, y como medio facilitador de la enseñanza-aprendizaje.

COMUNIDAD: animando a la Comunidad Educativa a participar en el Colegio con espíritu de CARIDAD y a compartir fraternalmente la CIENCIA, para enriquecimiento mutuo.

BIEN: posibilitando la autorrealización y el desarrollo integral de nuestros alumnos con servicios y actividades complementarias y extraescolares, atención al «juego infantil», al «tiempo libre» y a la «vida como escuela», como anhelaba San Agustín.

INQUIETUD: actualizando al profesorado en contenidos y métodos de enseñanza y haciendo así realidad el pensamiento agustiniano: «En tanto soy buen maestro en cuanto sigo siendo alumno.»

TRANSCENDENCIA: apertura del hombre hacia Dios. «Nos hiciste, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.»